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El blog de Mikel Niño
Emprendimiento digital, startups, Big Data Analytics y nuevos modelos de negocio

Emprender implica ponerte a hacer... y dirigir para que otros hagan

Continuando las dificultades a las que debe hacer frente un emprendedor al construir un equipo para trabajar en torno a su idea de negocio, y centrándonos en aspectos de la gestión del día a día, uno de los aspectos que he visto aparecer recurrentemente es la preocupación del emprendedor (a quien el proyecto le motiva lo suficiente como para que toda cantidad de horas que trabaje en él sea siempre poca) al encontrarse con dificultades para contagiar esa implicación al resto del equipo cuando necesita que hagan ese "esfuerzo extra" en momentos de necesidad y mayor volumen de trabajo.

A mi entender, la cuestión clave en todo este aspecto es que compartir una visión no es algo de lo que haya que acordarse "cuando truena" (justo cuando hacen falta esas horas de más para cumplir un objetivo concreto), sino que tiene que formar parte de las reglas de juego compartidas desde el principio, como base para una implicación conjunta y una motivación compartida. Para lograrlo el gran reto está, como ya apuntaba al hablar de los sistemas de trabajo por objetivos, en conseguir conciliar, por un lado, que un escenario con tanta incertidumbre y "apreturas" como una startup tiene una necesidades particulares, y por otro que en general no estamos acostumbrados a abandonar el habitual esquema de "euros por horas en la oficina".

Incluso cuando se haya podido acordar desde el principio un esquema de trabajo de estas características, al emprendedor se le presenta la dificultad añadida de aplicar en todo momento su capacidad de traccionar del equipo y conseguir que esa alineación de motivaciones e implicaciones se mantenga siempre activa. Esta habilidad de combinar correctamente el "yo hago" y a la vez el "hago que los otros también hagan" es en mi opinión uno de los retos más difíciles de superar en la dirección de equipos, más si cabe cuando un emprendedor no suele andar sobrado de recursos, por lo que debe dedicar su tiempo a muchos frentes y toda hora que le dedica a uno "duele" al no dedicársela al otro.

El estilo de liderazgo del emprendedor seguramente tendrá mucho que decir sobre cómo se va a resolver en la práctica esa dicotomía "produzco vs dirijo": un emprendedor de estilo más introvertido o auto-responsable tenderá a sentirse culpable si descuida sus tareas operativas y a cambio abandonará su cometido directivo (con el riesgo de no mantener activa la alineación del equipo y perder su implicación), y por el contrario quien ejerza un liderazgo más extrovertido y orientado a dirigir puede caer en un exceso de vigilancia y en proyectar una imagen de "no dejar trabajar con libertad", mientras que por otro lado las tareas sobre las que tiene una responsabilidad operativa directa no acaban de salir adelante. El éxito de la dirección de equipos reside en gran parte en gestionar correctamente este equilibrio y en saber ajustar los tiempos que le dedicas a cada faceta en función de las necesidades de cada momento.

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